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En la Finca Los Álamos está creciendo un impactante laberinto cultural que recorre el mundo de Jorge Luís Borges: es un gigantesco libro abierto con senderos que forman el nombre del escritor y dibujan sus símbolos preferidos: relojes de arena, espejos, un bastón, la cabeza de un tigre, un colosal signo de interrogación y las iniciales de María Kodama. La historia del laberinto se empezó a escribir en enero del 58, con las firmas de Pamy y Randoll Coate en el primer libro de visitas de Los Álamos. Randoll era un joven diplomático ingles cuando el destino y Susana Bombal lo pusieron frente al genio de Borges en la intimidad de su finca. Pasaron los años y Randoll, que devino en famosísimo diseñador de laberintos, tuvo un sueño compartido con Susana: soñaron con un laberinto especial, único, que hoy está creciendo lentamente frente a las viñas gracias al empuje de Camilo Aldao hijo, el verdadero hacedor del de este laberinto que de sueño paso a verde realidad con la llegada de María Kodama a Los Alamos en febrero del 2003. |
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